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> Rectoral de Cobres - Turismo Rural
San Adrian de Cobres
36142. Vilaboa (Pontevedra)
Tel: (+34) 986 67 38 10 - (+34) 607 210 209

"Hotel con Encanto" en el que hemos puesto toda nuestra ilusión para convertirlo en un lugar especial en donde cada estancia resulte inolvidable. Es una antigua Rectoral, del año 1729, que encontramos en una colina que ofrece unas vistas maravillosas sobre el fondo de la Ría de Vigo, justo sobre el histórico estrecho de Rande. A este paisaje excepcional y lleno de historia añadimos el arte que encierran tanto las propia rectoral como su espectacular "paneira" con palnta de 150 metros cuadrados, que hoy cambia su función de guardar el grano por el de albergar todo tipo de reuniones y festejos.
Arte, historia y toda la paz que cada cual quiera concederse.... con posibilidades próximas que van desde el buceo en busca de los galeones de Rande , a la cercanía del puerto de San Adrián de Cobres, las rutas de petroglifos o el campo de golf Ría de Vigo... Estamos lo suficientemente cerca de la Autopista del Atlántico y del Aeropuerto de Vigo como para que el trayecto desde la Rectoral sea cuestión de pocos minutos , y lo bastante lejos como para que ninguno de los dos alteren el descanso de los huéspedes de las ocho habitaciones que hemos acondicionado restaurado y amueblado buscando combinar las comodidades que pide un viajero del siglo XXI con todo el encanto de esa arquitectura rural gallega del siglo XVIII.
Información de Turismo no se hace responsable de las posibles variaciones en los precios.
Información de Turismo no se hace responsable de la valoración incluida por el propietario.
No
Alojamiento Compartido / Habitaciones / Hotel Rural / Hotel / Actividades
Hotel con Encanto
Playa / Rural
42º 18' 28'' N
8º 39' 41'' W
Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Recorrer a pie las islas que forman el Parque Nacional, navegar por las Rías Bajas (o Baixas), disfrutar de sus costas y conocer sus costumbres es sin duda la mejor manera de vivir unas vacaciones tranquilas. Aventurarse a visitar las Islas supone asumir incondicionalmente toda su energía y su belleza. El viajero se ve inmediatamente inmerso en un bravo y bellísimo mar acariciado por bosques y suaves playas, finos arenales brevemente salpicados de pequeñas embarcaciones, tan curtidas y audaces como sus propias gentes.
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